Nací en una época donde aún existía el lechero: un hombre que en sulky, tempranito por la mañana, repartía la leche recién ordeñada entre la gente del pueblo. Eran tiempos donde las conservas ya duraban "toda la vida" (o más o menos).
Lo vivo es finito
La leche pura y cruda que nos dejaba el lechero era para el consumo diario; ni bien la recibíamos, esa leche iba al fuego. En cambio, las conservas "duraban y duraban". La leche estaba viva. En las conservas, los productos que alguna vez rebosaron de vida ya no la tenían, pero en tiempos de escasez o urgencia, una conserva siempre nos sacaba del apuro.
Según Google: "Hitos clave en la evolución de las conservas:
Origen Militar (Siglo XIX): Ante la necesidad de suministros para sus campañas, Napoleón ofreció una recompensa a quien lograra conservar los alimentos, la cual ganó Nicolas Appert en 1810 tras idear un sistema de esterilización en frascos de cristal.
La Lata de Hojalata: En 1810, el inglés Peter Durant sustituyó el cristal por recipientes de hierro forjado cubiertos de estaño (hojalata), lo que permitió que los envases fueran más resistentes y transportables.
El Reto del Abrelatas: Las primeras latas eran tan resistentes que, debido a que el abrelatas se inventó décadas después (1855, por Ezra Warner), los soldados debían abrirlas con martillo y cincel.
Evolución Técnica: En 1874 se introdujo el vapor a presión para la esterilización, lo que resolvió problemas técnicos y mejoró la seguridad y producción de las conservas.
Impacto en la Pesca: La industria conservera de pescado se desarrolló fuertemente en el siglo XIX, con ejemplos en Galicia y el País Vasco, consolidando técnicas de salazón y esterilización.
Aunque la conservación como concepto (salazón, ahumado) es tan antigua como los egipcios y romanos, la conserva industrial —definida por el cierre hermético y la esterilización térmica— transformó la forma de comer de la humanidad en los últimos 200 años".
¡Exacto! ¡Tengo menos de 200 años!

Continúa...